HISTORIA //

LA CAÍDA DE LA REPÚBLICA


Después de la ocupación de su planeta por parte de la Federación de Comercio, la reina Amidala intentó una audaz fuga a través del bloqueo en órbita de las naves de guerra. Su Nave estelar Real de Naboo, sufrió graves daños, sin embargo, varios droides astromecánicos fueron enviados a hacer reparaciones de emergencia. Unidos al exterior de la nave, fueron eliminados uno a uno por el incesante fuego enemigo. Sin embargo, un valiente droide se mantuvo en pie: R2-D2, un modelo blanco y azul. Restauró con éxito los escudos de la nave para que pudiera dar el salto al hiperespacio. R2-D2 fue reconocido por la reina por su servicio y le acompañaba junto a su asistente, Padmé, Jar Jar Binks y Jedi Qui-Gon Jinn cuando llegaron a Tatooine. En el desértico planeta, le presentaron a un droide de protocolo aún en construcción llamado C-3PO. Se hicieron muy amigos y Artu de inmediato reprendió a 3-PO por estar desnudo, ya que sus piezas interiores se encontraban a la vista. Más tarde, R2-D2 ayudaría al pequeño Anakin Skywalker de nueve años de edad, en un Naboo Caza estelar N-1 caza, durante la Batalla de Naboo.


R2-D2 se mantuvo al servicio de Padmé, quien realmente era la antigua reina de Naboo y ahora una senadora. Artu se mantuvo a su lado después de los intentos de asesinato orquestados por Jango Fett y la acompaño junto con Anakin en su visita a Naboo. Más tarde, el astromecánico volvió a encontrarse con C-3PO en Tatooine. Juntos, se fueron con Anakin y Padmé al mundo separatista de Geonosis.


R2-D2, su amigo el droide de protocolo y sus maestros entraron a la gigantesca fábrica de droides de los Geonosianos, en la que estaban construyendo un ejército para atacar a la República. R2-D2 salvó la vida de Padmé, volando a una terminal de computadora y cerrando la línea de ensamblaje antes de que la Senadora de Naboo fuera bañada en metal fundido. Después de un accidente en la fábrica, C-3PO cambió temporalmente cabezas con un droide de combate; por suerte, Artu estaba allí para ayudar a restaurar su colega.


Durante la Guerra de los Clones, R2-D2 fue tanto el ayudante de piloto de Anakin y un arma secreta de la República. En una de sus tantas aventuras, se unió a otros cuatro droides del Escuadrón D: una unidad de élite encargada de la recuperación de un módulo de cifrado de una nave Separatista. Pero sus aventuras no terminaron ahí; el curioso y variado grupo, dirigido por el Coronel Meebur Gascon, se estrelló en el semi despoblado planeta Abafar. Se encontraron a un amnésico soldado clon llamado Gregor, quien más tarde recordó su verdadera identidad y ayudó al equipo a escapar del planeta. Por último, cuando los integrantes del Escuadrón D se vieron a sí mismos como la única oportunidad de detener un mortal complot separatista, R2-D2 hizo el último sacrificio, por suerte, Anakin ordenó la búsqueda de su amigo y logo rescatar al droide.


Más adelante, R2-D2 asistió a Yoda en su viaje a través de la galaxia. Viajó con el Maestro Jedi a Dagobah, un planeta de una misteriosa Fuerza y a Moraband.


A lo largo de los tres años de la Guerra de los Clones, R2-D2 fue el leal ayudante y compañero de Anakin. En un audaz rescate del canciller supremo Palpatine, R2-D2 se desempeñó como ayudante de su maestro en su caza Estelar Jedi. El astromecánico destruyó con éxito a un droide Buzz que amenazaba con derribar a la nave de Anakin y más tarde él mismo destruyó a dos superdroides de combate. Sin embargo, con la conversión de Anakin al lado oscuro y la formación del Imperio, el astromecánico se reencontró nuevamente con C-3PO y se le asignó un nuevo dueño: el capitán Antilles. Permanecería al servicio de Antilles durante 19 años hasta que el destino intervendría...



LA GUERRA CIVIL GALÁCTICA

Después de años del tiránico dominio imperial, una incipiente rebelión logró su primera victoria importante contra el Imperio al robarle los planos de su temible Estrella de la Muerte. Darth Vader rastreó los esquemas hasta la Tantive IV, a la que abordó con un escuadrón de soldados de asalto. La princesa Leia Organa, secretamente una líder Rebelde, escondió las cintas de datos en los bancos de memoria de R2-D2 y el astromecánico escapó de la nave junto con C-3PO. 


Al aterrizar en Tatooine, los droides fueron capturados por Jawas y vendidos a Owen Lars, un hidrofinquero; Lars encargó a su sobrino, Luke Skywalker, el cuidado de los droides, pero Artu resultó difícil de controlar. Salió de la granja por sí mismo, alegando que él tenía una misión que consistía en entregar un mensaje a Obi-Wan Kenobi. Esto resultó ser cierto: la princesa había grabado un mensaje de auxilio dirigido a Obi-Wan que detallaba qué hacer con los planos robados guardados en su interior. Entre tanto, el Imperio comenzó una exhaustiva búsqueda de los droides, llevando soldados de asalto para matar a Lars y su esposa, Beru. Luke, Obi-Wan, así como sus nuevos compañeros Han Solo y Chewbacca, junto con Artu y 3-PO fueron a ayudar a la Princesa.


Más tarde, habiendo rescatado a Leia y los planos digitales de la Estrella de la Muerte entregados, la Alianza Rebelde lanzó un ataque a la estación espacial. R2-D2, aunque un poco destartalado, fue elegido por Luke para que lo acompañara en su Ala-X. El droide ayudó a su nuevo dueño con las reparaciones y la asistencia técnica, pero tuvo graves daños en el combate. Sin embargo, Luke destruyó al terror tecnológico y R2-D2 fue totalmente restaurado y reparado.


Después de un ataque Imperial en la base de Hoth de la Alianza Rebelde, Luke y Artoo se dirigieron a Dagobah en busca de Yoda, el Maestro Jedi. Al aterrizar, R2-D2 se metió a un turbio pantano y fue atacado por una criatura con forma de serpiente gigante; el valiente droide logró escapar e hizo compañía a Luke hasta la llegada de un pequeño y peculiar alienígena verde. Artoo y el extraño visitante tuvieron una pelea menor sobre la lámpara de Luke, con el astromecánico finalmente renunciando a ella por orden de Luke. Al final resultó que, el extraño ser era en realidad el propio Yoda y el entrenamiento de Luke pronto comenzó.


Algún tiempo después, Luke fue a Ciudad de las Nubes para enfrentar a Darth Vader, con R2-D2 como su ayudante. Mientras el droide y su dueño fueron separados el uno del otro, Artoo volvió a encontrarse con C-3PO y sus amigos, ayudando a que escaparán de las garras del Imperio.


Han Solo había sido congelado en carbonita y entregado a Jabba el Hutt en Tatooine, un giro desgarrador de eventos para sus amigos. Idearon una misión de rescate, sin embargo, con R2-D2 y C-3PO en el centro de la trama. Los droides se infiltraron en el palacio de Jabba, preparando el escenario para que Leia, Chewbacca y un desarmado Luke se les unieran y fueran tomados prisioneros. Justo antes de que Luke fuera empujado al interior del Sarlacc por uno de los secuaces de Jabba, el plan fue revelado: R2-D2 había estado llevando consigo el sable de luz del Jedi todo el tiempo y se lo lanzó directamente a la mano. Luke llevó a la destrucción de las fuerzas del señor del crimen y el rescate de Han fue completado.


Artoo acompañó de nuevamente a Luke a Dagobah, donde dijo adiós al moribundo Jedi Yoda. A continuación, se reagruparon con sus amigos y dejaron Endor, la luna boscosa que albergaba al generador de escudo de Estrella de la Muerte II. En el fragor de la Batalla de Endor, R2-D2 se quedó cerca de C-3PO e hizo un intento de abrir las puertas blindadas del bunker del generador de escudo. Desafortunadamente para Artoo, el sistema de seguridad del bunker sobrecargó los circuitos del droide. Más tarde fue reparado y se unió a sus amigos y nuevos compañeros Ewok en una celebración llena de alegría por la victoria.

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